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lunes, 11 de abril de 2016

Tus defensas no necesitan desayunar Actimel

     Actimel es uno de los productos estrella de Danone. Un ejemplo más de cómo crear una necesidad inexistente y cómo dar por ciertas afirmaciones que no están demostradas. Una dieta equilibrada, algo de ejercicio y sueño reparador es lo que necesitas para fortalecer tus defensas. 

     Una campaña publicitaria bien orquestada, un eslogan repetido durante mucho tiempo, algún testimonio... eso es todo lo que hace falta para convencer a muchos de las bondades de un producto, aunque las autoridades científicas no lo avalen. 

La verdad sobre Actimel 

     Actimel es una leche fermentada entre cuyos ingredientes se encuentra un microorganismo (el Lactobacillus casi inmunitas), exclusivo de Danone. Este probiótico en realidad es equiparable a cualquier yogur del mercado, si bien tiene un precio muy superior. Y desde un punto de vista estrictamente nutricional, serían necesarios tres bocetos para alcanzar un simple vaso de leche. 

Desmontando su argumento

     Danone nos dice: "Todos sabemos que desayunar bien es clave para afrontar con fuerzas el día". Hasta aquí todo correcto, pero el mensaje continúa: "Igual de importante es dar de desayunar cada mañana a tus defensas. Tengamos la edad que tengamos, nuestras defensas se enfrentan a lo largo del día a múltiples situaciones que pueden ponerlas a prueba: la falta de sueño, el estrés, el trabajo, las tareas de casa y los intentos por llegar a todo... también pueden poner a prueba tus defensas". 

     Según su publicidad, tomando a diario Actimel, ayudamos a nuestras defensas, reforzándolas... pero no hay nada detrás de esa afirmación. De hecho, la EFSA, la Autoridad Europea en Seguridad Alimentaria, no ha autorizado esa alegación. Por tanto, la promesa de Actimel de reforzar nuestras defensas está aún sin avalar. En realidad, lo único que puede usar en la publicidad o envases de Actimel son etiquetas genéricas sobre las vitaminas o minerales que incorpore. 

Un cambio sutil 

     Lo cierto es que Danone lleva tiempo vendiéndonos la idea de que Actimel es ideal para ayudar a nuestras defensas, que ya no lo ponemos en duda. Y vamos Mucho más allá, de hecho, ya asociamos el famoso L. casei con el mejor funcionamiento de nuestro sistema inmunitario... Cuando no es así. 
     Pocos se han dado cuenta del sutil cambio que ha hecho Danone en su publicidad. Ahora es la presencia de vitamina B6 la que realmente ayuda al buen funcionamiento del sistema inmunitario. Este cambio es el resultado de la publicación de la lista de alegaciones autorizadas sobre propiedades saludables en los alimentos. 

     Pero en cualquier caso, un producto, por más enriquecido que esté con vitamina B6, no es suficiente para "sentirse vitales" y "reducir la sensación de cansancio" 
     La relación entre la alimentación y salud no depende nunca de un único alimento sino de una dieta equilibrada y variada, a la que conviene añadir un adecuado ejercicio físico continuado. Por lo tanto, volviendo al eslogan inicial de Danone sobre las bondades de Actimel, frente a una bajada de defensas debido a la falta de sueño, el estrés, el trabajo, las tareas de casa o los intentos por llegar a todo, la solución es comer bien, parar, delegar y dormir. 

Fuente: ocu.org

Leche de vaca, rica en calcio fósforo y vitamina D


“Un estudio advierte que los niños que no toman leche de vaca podrían tener niveles más bajos de Vitamina D”
     Optar por leches de almendras, soja o cabra, puede dificultar la ingesta de vitamina D necesaria para los niños. Lo dice una investigación publicada en “Canadian Medical Association Journal” que asegura que los niños que toman leche de vaca tienen mejores niveles de vitamina D en su sangre que los que no la beben.

     Cada vez hay más niños que no consumen leche de vaca; las razones son múltiples y están relacionadas con las alergias a la leche o intolerancia a la lactosa, además de otras causas. Sin embargo, a tenor de este trabajo, los beneficios sobre la salud de consumir leche de vaca parecen ir más lejos. “Los niños que no beben leche de vaca, si no de otras fuentes, tenían más del doble de probabilidades de ser deficientes en vitamina D que los niños que sí toman leche de vaca”, asegura Jonathon Maguire, pediatra e investigador del hospital de St. Michael (Canadá). Así, el trabajo ha visto que entre los niños que no consumían leche de vaca, cada taza adicional de la leche se asociaba con una caída del 5% en sus niveles de vitamina D al mes.

Esencial

    La vitamina D es un nutriente esencial que se obtiene a través de la exposición al sol o que se encuentra en la leche de vaca, pescado y otros alimentos. Desempeña un papel importante en el desarrollo y fortalecimiento de los huesos. En los niños, los bajos niveles de vitamina D puede causar debilidad ósea y, en los casos graves, raquitismo, una enfermedad que causa que los huesos se vuelvan blandos y débiles y que puede conducir a deformidades óseas.

     En el estudio han participado 3821 niños sanos de 1-6 años de edad. Los investigadores analizaron las diferencias en los niveles sanguíneos de vitamina D asociada con el consumo de leche de vaca o de leche procedente de otras fuentes. Los datos mostraron que el 87% de los niños que participaron en el estudio consumían generalmente leche de vaca, mientras que el 13% restante no.
“Es difícil determinar cuánta vitamina D se encuentra en la leche que no es de vaca”, apunta Maguire y por eso “deben ser conscientes de la cantidad de vitamina D, calcio y otros nutrientes en las bebidas lácteas alternativas para que los padres puedan tomar decisiones informadas para sus niños”.

En España no 

     La situación en España es diferente, matiza José Manuel Moreno, de la Asociación Española de Pediatría. “En nuestro país la leche, excepto las desnatadas, no está suplementada con vitamina D, debido a que se considera que con una dieta variada y un estilo de vida en el que se incluya la exposición al sol diaria es suficiente para adquirir los niveles adecuados de vitamina D. Este pediatra apunta que una ingesta recomendable de vitamina D oscila entre la 600-800 UI diarias.
     Sin embargo, en el EE.UU. y en otros países, por su estilo de vida, no se adquiere de forma natural, la cantidad necesaria de vitamina D, “lo que obliga a que se suplementen las leches”
 
      Pero sí, advierte este experto que se está produciendo en los últimos tiempos una especie de “desprestigio” de la leche de vaca. “Por motivos que no comprendemos muy bien se está desprestigiando la leche de vaca” y muchas personas están optando por otras” que, apunta, no es que sean peores, si no que “la de vaca y también la de cabra aportan otras serie de minerales y vitaminas, como el calcio o el fósforo que las hace tener una mejor calidad nutricional”.


     En este sentido recomienda consumir de 2 a 4 raciones al día de leche dependiendo de la edad.( 2 vasos de leche para niños de 6-7, por ejemplo).

miércoles, 16 de marzo de 2016

Los casos de fiebre de Malta en Andalucía quintuplican los datos oficiales

     El número de casos de fiebre de Malta en Andalucía es cinco veces superior al que refleja la estadística oficial del Ministerio de Sanidad y Consumo referido a esta comunidad autónoma, según Juan de Dios Colmenero, especialista en medicina interna del hospital regional Carlos Haya, de Málaga, que lleva nueve años estudiando la enfermedad.

     Colmenero indica que sólo en la provincia de Málaga se dan más casos de brucelosis que los que figuran oficialmente en Andalucía. El Ministerio de Sanidad reconoció oficialmente en 1989, 4189 casos de fiebres de Malta en España, de los que 1195 correspondieron a Andalucía y de ellos 328 a Málaga. Ese año, según Colmenero, Málaga registró más de 1500 casos.

“Las cifras oficiales no son las reales. La intuición del clínico es que hay que multiplicarlas por un factor no inferior a cinco”, asegura este médico. Andalucía se encuentra en los primeros puestos de comunidades autónomas en cuanto a casos de esta enfermedad, mientras que Málaga se sitúa directamente a la cabeza de la región en número de casos:

La dolencia, que se origina por el consumo de productos lácteos de cabra y oveja y de carne de ganado en mal estado, se considera erradicada en los países industrializados. Según datos oficiales, entre un 5% y un 7% de las cabezas de ganado de Andalucía estarían infectadas.

Fuente:  El País 

lunes, 14 de marzo de 2016

Buenos alimentos para un futuro mejor

   
     Debemos construir una cadena alimentaria ambientalmente sostenible, socialmente justa y económicamente inclusiva que garantice el acceso a la alimentación para todos .
En el Celler de Can Roca sabemos bien el potencial que tiene la comida como motor para el desarrollo sostenible y el crecimiento económico inclusive .
Las giras gastronómicas que hemos realizado en los últimos años por América Latina, Norteamérica, Europa , Medio Oriente , Asia, y África nos han permitido intercambiar experiencias , conocer distintas tradiciones culinarias y explorar los nuevos aromas y sabores .
     Pero también, acercarnos a la problemática del hambre y la malnutrición en comunidades locales menos favorecidas, donde millones de personas no tienen voz en la elección de sus alimentos. Como cocineros, sentimos el deber y la responsabilidad de poner nuestro conocimiento al servicio de esta causa. Consideramos que es el momento de pasar a la acción.

     En los albores de la nueva era de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, afrontamos con ilusión y gran responsabilidad la oportunidad que se nos brinda como Embajadores de Buena Voluntad del PNUD. Nuestra labor a partir de hoy será apoyar al Fondo de Naciones Unidas para los Objetivos de Desarrollo Sostenible (Fondo ODS) desde el campo que mejor conocemos: la promoción de la seguridad alimentaria y la nutrición, haciendo especial hincapié en el abastecimiento local de alimentos.
     Según la FAO, y pese a los grandes avances logrados durante los años 2000 y 2015, el número de personas que aún padece hambre en el mundo es de 800 millones. Es decir, una persona de cada nueve en el planeta. Además, en las regiones en desarrollo, la prevalencia de la subalimentación aún afecta al 12,9% de la población. Erradicar totalmente el hambre del mundo para 2030 requerirá una media de 267.000 millones de dólares al año en inversiones en zonas rurales y urbanas y en protección social. 

     Con los años de experiencia y viaje nos hemos dado cuenta de que la forma en que las personas vivimos la comida, como cocinamos, los alimentos y como mantenemos las tradiciones culinarias tiene consecuencias directas en áreas fundamentales de la vida. Lo que comemos afecta a nuestra salud, afecta a nuestra economía, afecta a nuestro planeta. Como decía el famoso escritor Josep Pla: “somos lo que comemos”.
      Lamentablemente no hay una receta maestra para combatir el hambre y la desnutrición. Dada la naturaleza compleja de este problema, son muchos temas los que se interrelacionan, algunos de los cuales derivan de la pobreza y la falta de empoderamiento. También subyacen cuestiones de género; discriminación; el uso, derechos y propiedades de la tierra, pandemias como el SIDA o cuestiones ambientales relacionadas con el cambio climático.

     A pesar de la aparente abundancia de alimentos, nos encontramos en un momento de perdida. 1.300 millones de toneladas, un tercio, de los alimentos producidos en el mundo para el consumo humano se pierden o desperdician. Los datos de la FAO nos muestran que con los alimentos que actualmente se pierden en Africa se podría alimentar a 300 millones de personas. Existen técnicas tradicionales de conservación de comida (accesibles, económicas y simples) que puede reducir sustancialmente el desperdicio de alimentos. Tambien nos preocupa la perdida de biodiversidad alimentaria en el mundo. En el mundo hay alrededor de 250.000 variedades de plantas disponibles para la agricultura, pero solo el 3% de las ismas están en uso a dia de hoy. El abandono de cultivos autóctonos y el olvido de tradiciones culinarias generan pobreza y exclusión.

   Nuestra apuesta es que la alimentación y, muy especialmente, la agricultura, pasen a ser parte central de las estrategias y programas nacionales contra el hambre y la desnutrición. No en vano, tres cuartas partes de las personas pobres y con inseguridad alimentaria en el mundo, incluyendo niños y ancianos, dependen de la agricultura y los recursos naturales para su subsistencia. Otra característica importante es que l 80% de los alimentos son producidos por pequeñas granjas y explotaciones agrícolas familiares. Por lo tanto, apoyar a los campesinos familiares es fundamental para garantizar la producción de alimentos, al desarrollo de sus comunidades, a la calidad de vida de los habitantes y a la economía local.

    El Fondo ODS trabaja ya en varios programas que abordan la cuestión alimentaria desde varios frentes, y que pronto esperamos tener la oportunidad de visitar.
El trabajo comienza ahora. Ayudaremos a promocionar mercados locales, con alimentos variados y nutritivos, que cubran las necesidades de abasto de la comunidad y sean una fuente de empleos dignos. Animaremos a los productores locales a sumarse este dialogo e involucrarse en las actividades contra el hambre y la desnutrición, aprendiendo a la vez de sus tradiciones alimentarias.
Contribuiremos a crear conocimiento para minimizar la generación de desechos, a mejorar las técnicas de preparación, conservación y utilización de los alimentos. Y, también, fomentaremos la creación de centros de formación donde los jóvenes, a través de la cocina, alternativas de vida y fuentes de ingresos sostenibles para sus familias. 

    El mandato de los ODS es claro. No podemos dejar a nadie sin acceso a la comida sana, nutritiva y que contribuya a crear prosperidad. Tenemos que construir una cadena alimentaria ambientalmente sostenible, socialmente justa y económicamente inclusiva que garantice el acceso a la alimentación para todas las personas. Queda un largo e ilusionante camino por recorrer. Nuestro compromiso, y a la vez nuestro gran desafío, será hacer de la experiencia culinaria de la familia Roca un puente entre culturas y un vehículo de inclusión social. 

Fuente: El País

lunes, 7 de marzo de 2016

La comida "fea" también es nutritiva

"Los productos menos atractivos también son de calidad e incluso más baratos" 

      A menudo despreciadas por tener un aspecto que no va acorde con los cánones de belleza impuestos por la industria, las frutas y verduras feas se han vuelto un objeto atractivo para quienes luchan contra el desperdicio de los alimentos. 
      Frente a la imagen de los estantes llenos de productos frescos relucientes y de formas perfectas en los supermercados, cada vez es más frecuente ver como se van abriendo un hueco otros alimentos menos agraciados. 
     El agricultor francés Nicolás Chabanne, fundador del movimiento Les gueules casase (las caras rotas), trabaja para posicionar esos productos en el mercado y ya ha logrado un millar de socios en todo el mundo. 

     ¿Su estrategia? Vender una manzana con una etiqueta cuyo logotipo muestra una cara con un solo diente a productores que se comprometen a ponerla entre sus alimentos "feos", ofreciéndolos a un menor precio.
     Luego parte del dinero recaudado con cada compra se destina a asociaciones caritativas y de consumidores.

     "Cuando se ponen manzanas feas al lado de otras muy bonitas, nuestros ojos se fijan antes en las más bonitas", sostiene Chabanne, que se esfuerza en hacer ver a la gente que aquellas menos atractivas tambien son de calidad e incluso más baratas.
     Y explica que , por el lado de los agricultores , "es terrible desechar alimentos de buenas cosechas solo porque no se corresponden con las características habituales".
     Si la iniciativa para optimizar la producción comenzó con las frutas y las legumbres, poco a poco ha aumentado la demanda para otros productos como los quesos o los cereales del desayuno. El concepto ha ganado adeptos de todo tipo de nacionalidades.

      En Portugal existe la coperativa Fruta Feia, en Estados Unidos se han lanzado acciones como la de "imperfectly delicious produce " y en Australia la asociación , "Second Bite" pretende dar una segunda oportunidad a los alimentos y repartirlos entre los menos favorecidos para que no pasen hambre.
      “Es un negocio social y rentable porque aprovecha la lucha contra los desechos con el fin de volver a venderla parte de la producción que no se pone en valor normalmente”, comenta Thomas Pocher, propietario de un hipermercado de la cadena E.Leclerc en el norte de Francia.
      En su caso se asoció con la multinacional McCain y otras organizaciones para recoger en su zona verduras como las patatas para utilizarlas en sopas en vez de desecharlas “por problemas cosméticos o de forma”.

     La experta de la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) Camelia Butacariu considera que el sector privado está “bastante abierto” a explorar nuevos mercados y aprovechar los cambios en términos de responsabilidad social, pero también por una cuestión de gestión de recursos.
      “Clasificar la comida como fea va más allá de los objetivos del sistema alimentario, que busca la inocuidad y la nutrición de los alimentos”, argumenta.
     La ONU calcula que una tercera parte de los alimentos producidos para consumo humano (unos 1300 millones de toneladas anuales) se pierde o se desperdician a nivel mundial.

     Butacariu no ve razones para descartar la comida amparándose en los supuestos gustos de los consumidores, el “marketing” o los problemas de procesamiento.
     Algunos hábitos han empezado a cambiar y han surgido soluciones tecnológicas para que no haya que cortar el tamaño, por ejemplo, de zanahorias y judías antes de envasarlas.
      Mientras en Brasil ya hay universidades que producen paquetes adaptados para fresas, en la Unión Europea la legislación también se ha flexibilizado eliminando la mayoría de los estándares para frutas y verduras.

     Además  de concienciar a la industria,  hace falta educar a los consumidores para que no se dejen llevar por la estética de los alimentos y busquen solo aquellos nutritivos y en buen estado, según la especialista de la FAO.
      Unos consejos también válidos en época navideña, sinónimo a veces de derroche y atracones. Pocher recomienda, por su parte, prever cada día el menú y el número de comensales, comprar poco a poco lo que se necesita y, si sobra algo, donarlo a las familias en dificultades por le bien de todos.



Fuente: El Mundo/ Salud
Chocolate Covered Strawberries